Es un castillo de principios del siglo XX y perteneció a una familia italiana de apellido Giordano. Lucia, la única hija del matrimonio, conoció a Ángel Lemos, un violinista y no paso mucho tiempo para que entre ellos floreciera el amor.
Se casaron el 1 de abril del año 1911 y lo coronaron con un gran banquete de cientos de invitados.
Por la madrugada cuando la fiesta culmino, los novios se iban a retirar, y advirtieron que el vehiculo que los iba a llevar no se encontraba en la puerta, sino unos pasos más allá del castillo, cruzando las vías: este episodio ocasiono que el tren los arrollara e impidiera que los enamorados pudieran vivir su gran amor.
Lo que cuentan es que todas las personas que han vivido en esta antigua casona salen despavoridos y muy asustados por los gritos lastimeros de los espíritus de una joven mujer y un violinista.
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